Este mes de febrero recomendamos un vino muy especial para nosotros, ya que es una de las novedades más recientes de la bodega: lo hemos estudiado durante largo tiempo hasta finalmente vinificar una pequeña parcela de Sumoll blanco que tenemos en la propiedad. De este modo, sumamos la variedad blanca a la apuesta inicial de recuperación de la Sumoll negro en el Penedès, nuestro territorio de origen.
Así, en este 2026 lanzamos al mercado el Sumoll Blanc de Montrubí, una propuesta singular que reivindica una de las variedades más escasas y desconocidas del panorama vitivinícola actual. Y lo hace incorporándose a la colección Gaintus.
Una variedad de terruño
Procedente de una parcela única situada a más de 550 metros de altitud, sobre suelos arcillo-calcáreos con alta pedregosidad, el Sumoll Blanc expresa con precisión el carácter de los viñedos de altura. Las cepas, de más de diez años, ofrecen una producción muy limitada de solo 1.597 botellas, lo que convierte este vino en una auténtica pieza de colección.
La vendimia fue manual y selectiva durante la tercera semana de septiembre. La uva, transportada en cajas de 25 kilos, pasó por una cuidada selección en bodega, donde entró en contenedores refrigerados para preservar su frescura y evitar la oxidación. La microvinificación en depósitos de acero inoxidable a baja temperatura y el posterior trabajo con lías finas durante tres meses aportan complejidad, volumen y una elegancia sutil al conjunto.
El vino: refinado y expresivo
En copa, el vino se muestra refinado y expresivo. En nariz destacan notas de anís e hinojo, acompañadas de hierbas aromáticas mediterráneas y delicados recuerdos de pera limonera y piel de lima, todo ello sobre un elegante fondo de tabaco fresco. En boca sorprende por su entrada fresca y envolvente, sostenida por una acidez vibrante y equilibrada. El paso es amplio y sedoso, con una notable persistencia donde reaparecen los matices cítricos y de fruta blanca, y una sutil salinidad que aporta tensión y profundidad.
Con solo 11% de graduación alcohólica, este blanco se presenta como una opción versátil y gastronómica, ideal para acompañar arroces de marisco, crustáceos, ostras o elaboraciones delicadas que busquen precisión y frescura. Se recomienda servir entre 8 y 10 °C.
Una apuesta decidida por la identidad y la recuperación del patrimonio vitivinícola que confirma el compromiso de Montrubí con la autenticidad y la excelencia.